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La Soga (1948): El Juego de Matar

 


Un acogedor apartamento para estudiantes ricos dónde dos de ellos, Brandon (John Dall) y Phillip (Farley Granger), asesinan a su compañero de piso David Kentley (Dick Hogan), momentos antes que lleguen el resto de invitados a una fiesta donde se va a echar de menos al cadáver.

La audaz perspicacia de un antiguo profesor, Rupert Cadell (James Stewart) empezará a indagar en la idea de que al quien se echa de menos está más muerto que vivo. Éste astuto criminólogo sostiene que el crimen perfecto no existe, aunque ellos se han propuesto demostrar lo contrario. 

Alfred Hitchcock, es considerado no solo uno de los cineastas más brillantes, también uno de los mas importantes en la historia y todo un mago a la hora de sorprender al espectador.

Se adelantó a lo que permitía la mecánica de entonces grabando todos los 80 minutos de la película en planos secuencias divididos, casi imperceptiblemente; solamente por la imposibilidad de las cintas de entonces, de grabar más de 10 minutos consecutivamente (se habla del año 1948). Es lo más parecido a ver una obra de teatro en tiempo real.

“La soga” es una película corta, pero intensa. En escasa hora y cuarto suceden muchas cosas, unas interesantes, otras cómicas, y alguna aterradora... pero todas ellas necesarias para completar la historia.

La película tiene un armazón argumental bastante escaso y prácticamente a la media hora ya se sabe todo lo que va a ocurrir. 

De todas formas este aspecto es lo de menos, ya que el interés reside, como en este director es costumbre, en como desarrolla la historia.

Hitchcock se sale de lo convencional para contarnos una historia sobre dos jóvenes asesinos, uno de ellos es arrogante y cree firmemente en la superioridad de algunos hombres sobre otros, el otro es un miedoso y un tanto estúpido, acentuando que no es precisamente un ser superior.

¿Qué responsabilidad tiene el que teoriza, sean cuales sean sus ideas, sobre las interpretaciones que otro les dé? Hitchcock nos hace pensar sobre el peligro que tienen las ideas, en un principio inocuas, en la mente de alguien peligroso. 

Como dice el personaje del profesor: alguien con instinto criminal. 

Las interpretaciones están todas pasables, excepto la pareja de estudiantes protagonista, que es a mi parecer donde cojea gravemente la película.

John Dall resulta cargante y sobreactuado en sus gestos, y Farley Granger demuestra que es un actor muy plano (siempre con esa cara de estreñido) al que le queda muy grande un personaje con esos dilemas morales.
Además, creo que ambos revelan información aún sin que nadie los fuerce demasiado a ello, lo cual convierte a la película en un folletín por momentos. 

El papel de Stewart le va como anillo al dedo, ya que representaba la cordura, lo ético... Sus personajes eran intuitivos e inteligentes. En definitiva su personaje es clave en este film y Hitchcock se aprovechó de ello.

“La Soga” no deja de ser un curioso experimento de "Hitchcock", que sale finalmente a flote, gracias al buen hacer y maestría de este director.





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1 comentarios:

Inteligentes Flores de Bach dijo...

La Soga 1948: Debo decir que el Cine es uno de mis grandes debilidades, fotografía, música, ambientación, guion y todo lo que involucre al respecto. Esta película es maravillosa la vi creo que en TCM de los clásicos que a mí me gustan porque el guion es intenso a mi parecer, sólo la he podido ver una vez y es maravillosa Alfred Hitchcock’s es un maestro para mí. No tengo tendencia cinéfila solo me gusta el cine de muchos directores hombres y mujeres…solo me deslumbro y eso no tiene precio.

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