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¿Quién puede matar a un niño? (1976): Rebelión Cruel Infantil



Los niños por lo general son inocentes y no conocen la maldad (si no se les enseña la maldad, eso es evidente), pero sin embargo los adultos ya sea por política o por intereses económicos poco les importa que mueran niños.

Pero la ironía es que a ninguna persona por voluntad propia se le ocurre matar a un niño; y en esta película los niños toman su venganza.

En un país con un cine tan desfasado y de poca calidad como el que se fabricaba por aquellos años en territorio nacional; sorprende encontrarse con una película tan atípica para la época como hoy en día.

La película propone al espectador una reflexión sobre la crueldad de la guerra y sus efectos devastadores en personas y, de modo especialmente grave, en los niños.

Los créditos iniciales se superponen a imágenes que muestran cómo las guerras y el hambre se han ensañado de modo grave con los niños y niñas del mundo en los últimos 25 años (1940-75).

Se ofrecen imágenes del Holocausto nazi y de las guerras de Corea, Vietnam y Biafra, extraídas de reportajes y noticiarios filmados de época.

Tras este prólogo, la acción dramática se desarrolla a lo largo de los días de vacaciones estivales de una joven pareja británica, Tom (Lewis Fiander) y Evelyn (Prunella Ransome), en la población costera imaginaria de Benavís, en el Levante español.

Benavís resulta muy bulliciosa, por lo que alquilan una barca y van a la isla Almanzora, isla mediterránea de ficción situada a unas 20 millas de la costa. Tom conoce la isla porque estuvo allí cuando era niño.

Pero algo extraño ocurre; demasiado silencio, todo desierto. Sólo se ven niños y no hay ni rastro de los adultos. Y es que los niños de Almanzora, han desarrollado una reacción instintiva de rebelión y matanza contra los mayores. Lo terrible es que juegan y ríen como niños que son.

El Director (Chicho Ibañez Serrador) no ha querido que parezcan monstruos 100% eficaces, sino que también los muestra vulnerables físicamente (esto no cambia). 

Y ese recurso es lo que nos descoloca, independientemente de que jueguen con la vida de los adultos.


Chicho realmente entiende y disfruta con el cine de terror, porque con muy pocos medios y actores desconocidos, construyó una película tan curiosa como desasosegante e incómoda.

 ¿Qué tiene fallos? Pues claro, pero es de1976, rodada sin apenas medios económicos y, vale, Chicho es un poco pesado cuando se pone filosófico y pretende “moralizar”.

Pero sería muy injusto no reconocerle sus méritos, y fijarse sólo en los fallos; que por causas diversas se asoman a ratitos breves (pareja protagonista sin mucha carisma y con algunas reacciones inverosímiles), y no desmerecen el conjunto de ninguna de las maneras.

Aunque auguro que hoy en día no produce ni el 10% de la sorpresa que pretendió en sus inicios. 

De hecho se la puede tildar de híbrido de “El Pueblo De Los Malditos” y “Los Pájaros”, pero en este país de pandereta y cantaoras, se agradece una película con estas agallas, crudeza y oscuridad.

Además, tampoco vamos a negar las influencias tan claras de este film, en la historia de Stephen King y posterior película "Los chicos del maíz",

A veces me pregunto lo que hubiera sido esta película internacionalmente, si el Sr. Ibáñez Serrador hubiera contado con unos duros más en su bolsillo y alguna que otra cara conocida entre los actores.

El tema de los niños, es recurrente en el cine de terror, pero no he visto a nadie ni acercarse a lo que Chicho logró. Sin cementerios, sin apariciones, sin noches oscuras, muy lejos de clichés.

Nadie siente la muerte de un ser monstruoso, un horrible alienígena o un desagradable zombie, pero ¿Qué ocurriría si esos monstruos son aparentemente un grupo de inocentes niños que solo quieren jugar?





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