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El Club de los Cinco (1985): ¿Qué fue de nuestra alma adolescente?





Y que haya quien diga que la adolescencia es la peor etapa de la vida... ¡Inconcebible! Cuando acaba el instituto ya nada es igual, ni la amistad, ni las pasiones, ni el idealismo, ni las letras de las canciones...

Una grandísima sorpresa para mí fue descubrir esta película. Es tan curioso ver cuántas películas de adolescentes hay que salieron después de esta y ninguna ha logrado llegar a un realismo tan grande como lo ha logrado esta. 
Ya que cada personaje se hace identificable con alguien del mundo que nos rodea y quizá, hasta identificable con uno mismo.

No importa tu ropa, tu clase social, que música escuchas, que libros leíste. La mente del adolescente no tiene límites, por más que este se encuentre encerrado entre 4 paredes.

5 chicos son castigados un sábado en un instituto. Son totalmente diferentes entre sí: la chica mona, el deportista, el empollón, la rara y el típico chulo (marginado). 


Allí les aguarda el director del instituto. ¿La tarea? Escribir un ensayo de unas mil palabras en el que cada uno explique como se ve a sí mismo, cuales son sus expectativas para el futuro. 

Pronto descubriremos, que no será fácil escribir tan complicada tarea. A medida que el metraje de la película va avanzando, se nos retrata las vidas de cada uno de ellos, con sus alegrías y también con sus fracasos en el día a día.

La posibilidad de que se lleven bien en sus ocho horas de castigo parece prácticamente nula. Y sin embargo, después de mucho discutir, pelearse y hablar (de sexo, de sus propias vidas, de lo que les ha llevado hasta donde están), se encuentran mucho más unidos de lo que estarían a cualquiera de sus “amigos” convencionales. Pero sin embargo, el castigo se acaba, todos salen de la biblioteca… y nadie sabe qué ocurrirá el lunes.

En este film en particular, el director John Hughes va más allá, y plantea algo más interesante que de costumbre, como abordar temas tan universales como la aceptación en un determinado grupo social, la familia, el sexo, el fracaso académico y sobre todo la doble moral estadounidense.


Otro de los aciertos de la película es, sin duda, su reparto. Parece que cada actor ha nacido para interpretar su respectivo papel.

Puede caerse en la tentación de confundirla con la gran cantidad de mamarrachadas que se hicieron en su momento y que se hacen ahora en el ámbito de la comedia adolescente, pero no me parece justo. Por supuesto, no es Hamlet, ni es esperable que marque la vida de nadie, pero es una película mítica para mucha gente.

Además que el paso de los años no la ha envejecido, excepto el vestuario y la música de Wang Chung el resto es universal. Siempre habrá empollones, deportistas, marginados y bichos raros. 

Tal vez el filme parta del estereotipo y juegue con ello, pero su (loable) intención es demostrar que los estereotipos no son la realidad. El bedel no es ese tío imbécil que tú crees. El marginado tiene un lado sociable y el sociable tiene un lado oscuro.

Es una película hermosa, por optimista y vitalista. Una de las mejores comedias de adolescentes y con una canción, “Don´t you (forget about me)”, de Simple Minds, que se convirtió en uno de los temas más exitosos de la década de los ochenta y todo un himno generacional.

Sobre el guión se puede decir que está muy bien, pero cae un poco en posiciones muy radicales, muy estrictas o muy liberales sin términos medios. 


A mí me gustaría saber, por esa curiosidad que despiertan las buenas películas, cuantos de los jóvenes espectadores de esa época, hoy convertidos en padres cuarentones, se quejan habitualmente acerca de lo corrompida que se encuentra la juventud de ahora en contraposición a lo que ellos experimentaron como adolescentes.

Esto es porque pronto se olvidan los mensajes, porque pronto se olvida que los jóvenes actuales no son tan diferentes a los de otras generaciones, porque en realidad son los adultos los que han sufrido los cambios.





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1 comentarios:

Luciano Sívori dijo...

Excelente análisis! The Breakfast Club es, para mí, el emblema de toda una generación y, al mismo tiempo, una historia atemporal
Todos recordamos lo que significa ser adolescente, y esta cinta capta la esencia a la perfección. Definió los "cliches" (a través del etiquetamiento) de los personajes de la secundaria como ninguna otra película de su momento.

Es una película rara, con situaciones que pueden parecer bizarras (y de hecho lo son) pero con una esencia muy humana. Bella, inocente y muy divertida.

Te invito a mi propia crítica de "The Breakfast Club" en mi página: http://on.fb.me/18vPQJR


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¡Saludos!

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