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El Principito (1974): La Vida, disfrazada de Niño



Adaptación del cuento homónimo del escritor francés Antoine de Saint-Exupery. Un piloto que tiene que hacer un aterrizaje forzoso en el desierto del Sahara se encuentra con un pequeño príncipe, procedente de otro planeta, que le enseña a descubrir y comprender el sentido de la vida.

"Le Petit Prince" resulta un cuento muy ácido sobre los pensamientos que se nos ocultan con los años por la sociedad, sobre como la aceptación por parte de los demás nos limita la imaginación, y sobre como dicha imaginación es la forma más sencilla de conseguir muchas cosas, entre ellas la felicidad.

La historia es un subliminal mensaje para los niños sobre los males de nuestra sociedad, lo que les espera cuando sean mayores, la avaricia, la codicia, la vanidad, el egoísmo, el no saber disfrutar de los placeres de la vida, contraponiéndolos con la pureza de pensamiento de un niño.

Esto lo aprenderá El Principito viajando por el Universo, buscará el Sentido de la Vida, visitando planetas y haciendo preguntas a los seres que va encontrando, ejemplos de las taras de nuestra sociedad. 

En la Tierra conoce a la Serpiente (Genial Bob Fosse), un sibilino ser que representa la muerte, también al Zorro (Gene Wilder) que le enseña el sentido de la amistad.

Por último conocerá a un hombre, El Aviador, el alter ego del escritor que refleja a los adultos que han perdido la inocencia, que solo creen en lo que ven.

Realmente la historia en si es muy buena, irónica y contempla aspectos originales como la existencia de diferentes planetas con características particulares. 

El personaje del niño es entrañable, si necesitas una película que sea paranoica, esta es la ideal llena de momentos bucólicos y alargados pueden producir la risa. 

Es de apreciar la forma en que el director anima la película, personificando a los personajes más importantes (El Zorro, La Rosa, La Serpiente..), e incluyendo números musicales que amenizan la película, haciéndola menos tediosa y más divertida.


Para mí, es una adaptación cinematográfica tan fiel al libro que apenas se diferenciaba de la idea que tenía en mi cabeza de cada personaje, del transcurso de la historia e incluso de los sentimientos que experimenté al leerla.

Una película capaz de trasladarnos a un mundo donde no hay sitio para los números, donde la columna que sostiene la realidad está formada por la imaginación de los niños.



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Rebelión en la Granja (1954): La Ambición de Poder corrompe a todas las especies



Estamos en la Granja Manor, en la Inglaterra de los años cincuenta. Hartos de los maltratos que les da el brutal granjero Jones, todos los animales se unen en una violenta rebelión que excluye a todos los humanos: ha nacido la Granja Animal. 

Pero el entusiasmo se torna en decepción cuando los cerdos, con el dictatorial Napoleón a la cabeza, asuman el control de la revolución y, amparados por un fanatizado ejército de perros asesinos, instauren la tiranía y el terror en la naciente mini-república.

Algunos animales comprenden, demasiado tarde, que sus porcinos líderes son tan o más despóticos que el borracho Jones. Primera película de animación basada en la novela del escritor británico George Orwell e inspirada clara y paralelamente con el régimen comunista en la antigua Unión Soviética de Jósef Stalin en el momento en que se rodó. 

Se cuenta en clave de metáfora, la historia de una granja a causa, en la que, debido a lo mal que su dueño la lleva y cuida, los animales con los cerdos a la cabeza, deciden rebelarse y hacerse con el poder, echando al dueño. 

Al final se dan cuenta que lo único que han cambiado es una dictadura por otra; se sobreentiende que la granja es la Unión Soviética y el líder cerdo Stalin. 

Como es natural, a la hora de adaptar una novela a la gran pantalla hay cosas que se pierden por el camino, ya sea en acontecimientos, como en personajes. 

Sin embargo, la esencia sigue siendo la misma. Los creadores de esta cinta cambiaron el final, para adaptarlo al público infantil y sin saberlo, adelantaron lo que décadas después realmente sucedió. 

Es una genial película de dibujos, para adultos. Demuestra con mucha crudeza, que el poder corrompe y el querer ser iguales unos a otros realmente es difícil, sobre todo cuando una "oveja negra" (en este caso un cerdo) se sale de la norma, y se crea su propio ejército. Resulta fascinante la transformación de algunos animales, la evolución de los mismos en el tiempo, y su "humanización".

 La película presenta un claro manifiesto reivindicativo contra el autoritarismo, la corrupción, la manipulación y la traición de unos principios y leyes establecidos. 

Y que unos animales, en concreto unos cerdos, que en principio juraron defender estos principios, acaban por violarlos para explotar al resto de una granja, y en consecuencia obtener sólo beneficios para su especie en concreto. 

Así, cada personaje representa a una persona o clase social específica participante en la Revolución Rusa. 

Tenemos entonces camuflados en esta cinta animada de animales a: Stalin, Karl Marx, Lenin, Nicolas II, Trotsky, proletarios, campesinos, intelectuales, la iglesia ortodoxa y la policía secreta.  También se trasmite en la película el obvio pesimismo en que su autor vivió en sus carnes, a lo largo de su vida y que expresa con toda intensidad.

Su repulsa contra los sistemas de gobiernos manipuladores y autoritarios; que sobreviven y se mantienen en el poder explotando y oprimiendo a los más pobres mediante el uso de la propaganda y la mentira. 

Si hay algo importante que se demuestra en esta película; es que la unión hace la fuerza, y se ve como los animales se unen para luchar con lo que creen que es injusto. 

Aunque es muy triste pensar, que esta película de 1954 (basada en una novela de 1945) a día de hoy sigue en radiante actualidad.... y es que siempre habrá cerdos en el poder y gallinas que se dejan gobernar.







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El Crisol (1996): Las Infamias de la Sociedad



En 1692, en la puritana ciudad de Salem (Massachussetts), un grupo de chicas es acusado de practicar la brujería. Una de ellas, Abigail Williams, procesada por esta razón, presenta a su vez cargos contra John Proctor y su esposa Elizabeth para vengarse de ellos: cuando fue su sirvienta quien tuvo una aventura con John, que acabó rechazándola para volver con su mujer. 

Un baile prohibido es el detonante de un baño de acusaciones de brujería entre los habitantes de éste poblado, que harán lo posible por salvar el pellejo, viendo como su honor y dignidad son sometidos a prueba, ante la posibilidad de salvar sus vidas.

Relato ambientado en la época en la que las supersticiones y las creencias en la brujería, dieron paso a una persecución implacable, en la que las acusaciones podían suponer la condena y muerte directa del acusado. 

Estamos en el siglo XVII, y la lujuria reprimida por un falso moralismo, se desbocaba en grupos de jóvenes, que estaban dispuestos a liberarse de sus ataduras. 

Cualquier alusión al diablo, comenzó a servir de excusa para que la Santa Inquisición – que era la que realmente invocaba a Lucifer con sus acciones de cada día – aprovechara para reprimir aquellos actos de rebeldía que entonces se consideraron herejes.

Se detenía a los acusados – en una alta mayoría, mujeres jóvenes y bonitas – se les torturaba y se les hacía confesar, aunque tan sólo fuera para no seguir aguantando las torturas y las violaciones de que eran objeto por los emisarios de la iglesia.

Así perecieron cientos - quizás miles - de bellas jóvenes que sólo ambicionaban ser libres y dueñas de sus emociones. Y esto ocurrió en numerosos países de Europa.

La historia ofrece un claro y apabullante paralelismo con la caza de brujas que se vivió en la época del senador McCarthy, plasmando la histeria e hipocresía que inunda a las personas, que son capaces de cualquier cosa por salir ilesos.

Y qué decir a estas alturas de un actor como Daniel Day-Lewis, que parece haber nacido para el papel de John Proctor (impagable en el momento de la confesión de su secreto al tribunal, y en toda la secuencia final, una de las más demoledoras que servidora ha visto).

O de Winona Ryder en su buena época. La actriz tiene a su cargo el papel más desagradable de la obra, el de Abigail williams, un auténtico monstruo sediento de venganza que se gana desde su primera aparición el odio del espectador.

Y ella lo borda, personificando su desquiciamiento y su falta de escrúpulos. Todo lo contrario que la muy dulce y adorable Joan Allen, no menos perfecta como Elizabeth Proctor.

Lo curioso e inmortal de la obra y el texto de Arthur Miller es que recurriera a este hecho pasado para contar una realidad presente. 

Y lo más doloroso de todo es que mucho tiempo después de los hechos originales y de la escritura de la obra, los inocentes aún mueren en el mundo, el nombre de Dios aún es puesto en boca de humanos para defender intereses personales o para acusar diferencias ajenas.

Aquellos que luchan por su honor y su vida (palabras demasiado grandes para muchos hoy en día) son ajusticiados (o “injusticiados”, inventándome la palabra) por las mentes que controlan el cotarro, por aquellos que disfrazan de verdad su arribismo y de dignidad su arrogancia.


La locura colectiva que tanto abunda en nuestra sociedad actual, es lo que alimenta las posturas fascistas en todos los ámbitos de la sociedad: En el fútbol, en la política. 

Es una película higiénica que nos ayuda a comprender ciertas actitudes de las masas. Hoy la caza de brujas, como decía, se continúa dando en muchos ambientes con la mayor naturalidad y con el beneplácito de nuestra actitud hipócrita. 





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